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llave mágica

Llave mágica

Llave Mágica

Los robos por el sistema de llave mágica tienen una característica común: que no dejan evidencias del delito. Cuando los afectados regresan al domicilio, comprueban con sorpresa, que aunque les han robado, la cerradura estaba correctamente cerrada, con su doble vuelta y sin signos de haber sido forzada.

Estos hechos se vienen realizando sobre un determinado tipo de cerraduras denominado: de borjas, gorjas o de guardas, con llaves de paletón doble con una longitud estándar de 110 mm, que suelen montarse en bastantes puertas “de seguridad” y/o “acorazadas” porque se entendía que aportaban un alto grado de invulnerabilidad,algo que a día de hoy se ha comprobado que no es así.

El “Modus operandi” es similar, prácticamente, en todos los hechos. Los autores en primer lugar tratan de acceder al interior del edificio aprovechando la salida de algún vecino, haciéndose pasar por repartidores de correo comercial, o que la puerta de entrada al portal se encuentra abierta por alguna otra circunstancia, etc; seguidamente realizan una observación visual de todas las cerraduras del inmueble, comprobando las que utilizan como cierre las borjas y llave de doble paletón, verificando, mediante el embellecedor externo, por qué empresa están fabricadas, para así poder utilizar la ganzúa adecuada a esa marca. Posteriormente llaman a los telefonillos de los porteros automáticos con la finalidad de detectar si en las viviendas con las cerraduras anteriormente citadas se encuentra algún morador en el interior de las mismas, y una vez comprobado que están vacías, proceder a la apertura de la puerta para acceder al interior, llevándose especialmente joyas y  dinero en metálico.

Los equipos compuestos por las “llaves mágicas”, ganzúas, etc. en España sólo pueden venderse a profesionales del ramo, pero se pueden adquirir fácilmente a través de internet, en países principalmente del Este, por un precio mínimo de 2000€. Su utilización requiere de una cierta especialización, además de habilidad y un entrenamiento constante, ya que para una persona  inexperta en cerrajería no es fácil su manipulación y la obtención de resultados provechosos.

La llave mágica es ajustable, y para su configuración se van introduciendo en la ranura de la parte inicial, dispuesta al efecto, los pines y separadores (o piezas de intercambio) adecuados en función de las borjas y del sentido de apertura que tenga la cerradura, que puede ser hacia la derecha o hacia la izquierda, para terminar fijando todo el mecanismo con el pasador guía roscado trasero.

La llave mágica y la ganzúa son complementarias e imprescindibles ambas, no se puede abrir una cerradura de borjas sin el concurso de la una con la otra.

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Fuente: Clemente Salvador Garrido Escobar

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